martes, 30 de junio de 2026

Creía Que Mi Padre Era Dios, (Edición) de Paul Auster

Creía Que Mi Padre Era Dios
Relatos verídicos de la vida americana

Título original: I thought my father was God
Autor: Paul Auster
Traducción: Cecilia Ceriani
Editorial: Anagrama
Año: 2001

Una propuesta inusual: Paul Auster invitó a los oyentes a participar en un programa de radio contando una historia verdadera. La respuesta fue abrumadora: más de cuatro mil relatos de los que Paul Auster seleccionó y editó ciento ochenta, y que componen un volumen extraordinario.

Son historias relatadas por gente de todas las edades, orígenes y trayectorias vitales. La mitad de las personas que colaboran son hombres y la otra mitad mujeres. Viven en ciudades, zonas residenciales y áreas rurales, y proceden de cuarenta y dos estados diferentes. La mayoría de las historias son breves, intensos fragmentos narrativos que combinan sucesos ordinarios y extraordinarios, y la mayor parte de ellas describen un incidente concreto en la vida del narrador. Unas son divertidas, como la historia de cómo el amado perro de un miembro del Ku Klux Klan apareció corriendo por la calle durante el desfile anual del Klan y le arrebató la capucha a su amo mientras la ciudad entera estaba mirando. Otras son misteriosas, como la historia de una mujer que vio cómo un pollo blanco caminaba muy decidido por una calle de Portland, Oregón, subía a saltos los escalones de un porche, llamaba a la puerta y entraba tranquilamente en la casa.

Equívocos hilarantes, desgraciadas coincidencias, situaciones en que la muerte nos pasa rozando, encuentros milagrosos, ironías improbables, premoniciones, pesares, dolores, sueños... Esta singular recopilación abarca un sorprendente abanico de escenarios, épocas y temas. Testimonio del importante papel que el contar historias desempeña en nuestras vidas, Creía que mi padre era Dios ofrece una visión inusual del alma americana.

«Las historias reunidas en esta asombrosa y adictiva compilación son auténticas joyas» (Publishers Weekly).

«Estas historias comunican modos y cualidades de experiencias que no están adecuadamente representadas en la mayoría de la ficción que se lee últimamente» (David Herd, Times Literary Supplement).

«Es difícil pensar en otro libro publicado este año, y probablemente cualquier libro del año próximo, que sea tan excelente en su intención y tan elegante en su ejecución, y que despliegue tanta sabiduría y tanto conocimiento de la vida humana en todas sus variedades» (Ian Samson, The Guardian).

Paul Auster (Nueva Jersey, 1947 - Nueva York, 2024) es autor de La invención de la soledad, Jugada de presión (con el pseudónimo de Paul Benjamin), La trilogía de Nueva York (Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada), El país de las últimas cosas, El Palacio de la Luna, La música del azar, El cuento de Navidad de Auggie Wren, Pista de despegue (Poemas y ensayos 1970-1979), Leviatán, El cuaderno rojo, Mr. Vértigo, A salto de mata, Tombuctú, Experimentos con la verdad, Creía que mi padre era Dios, El libro de las ilusiones, La historia de mi máquina de escribir, La noche del oráculo, Brooklyn Follies, Viajes por el Scriptorium, Poesía completa, Un hombre en la oscuridad, Invisible, Sunset Park, Diario de invierno, Aquí y ahora e Informe del interior, la novela gráfica Ciudad de cristal y de los guiones cinematográficos Smoke & Blue in the face, Lulu on the Bridge y La vida interior de Martin Frost.


A mediados de la década de los noventa, Paul Auster se embarcó en una serie de proyectos paralelos a su actividad como escritor. Durante esos años colaboró en la creación de los filmes Smoke y Blue in the face y debutó como director con Lulu on the bridge. Esa dispersión afectó decisivamente a su producción literaria. Entre 1994 y 1999, el autor nacido en Nueva Jersey tan solo publicó Tombuctú, novela que apenas llegaba a las 200 páginas. Fue precisamente por aquella época cuando también vio la luz Creía que mi padre era Dios, una recopilación de relatos cortos (algunos extremadamente cortos) que los oyentes de la emisora pública RPN enviaron al programa radiofónico donde colaboraba el fallecido firmante de La trilogía de Nueva York. Auster seleccionó y editó 180 de aquellas narraciones, que acabaron conformando las más de 500 páginas de este volumen, agrupadas en diferentes áreas temáticas (animales, objetos, familias, disparates, extraños, guerra, amor, muerte, sueños y meditaciones, siendo este último bloque el auténtico cajón de sastre de los escritos más peregrinos). Todos los textos tenían como único requisito ser historias reales y en la selección final parece que se quedaron justo los que más sintonizaban con los propios motores de inspiración de Paul Auster, con el azar como el eje sobre el que giran muchos de ellos. Si en cualquier libro de cuentos es difícil recordar al acabar la lectura los argumentos de cada uno, huelga decir que con este número ingente y esta brevedad se hace imposible llegar al final y recordarlos todos, especialmente los menos memorables. Con todo, Creía que mi padre era Dios consigue el objetivo que perseguía el editor: ofrecer un recorrido por la historia (norte) americana reciente a partir de testimonios verídicos del auténtico protagonista de la obra: el hombre (y la mujer, no por nada el volumen incluye igual número de autores que de autoras) común.

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